El centro de mi pecho

Acostumbraba a darle al otro mi corazón, de tal forma que creaba una dependencia con la otra persona pues yo me quedaba vacía.

Lo hacía por dos motivos que me eran inconscientes: quería que fuera otro el que cuidara de mí y quería asegurarme que dándole algo mío habría una cadena que nos mantuviera unidos.

Entiendo, poco a poco y paso a paso, que para que haya amor, éste debe ser libre, debe fluir, debe ser decidido por ambas personas a cada nuevo momento. Asusta pero es lo que caracteriza a algo tan bello, fluido y vivo como es esto.

También entendí que el otro es incapaz de cuidar lo más profundo de mi alma y que acariciarme y escuchar mis anhelos más internos tenía que venir de mí primero.

Ahora me digo a mí misma que cuánto más cerca quiera estar del otro, más cerca he de estar de mí. Cuánta más intimidad quiera con el otro, más intimidad he de tener conmigo misma. Cuánto más quiera que el otro cuide de mí, más he de cuidar yo de mi misma. Solo puedo alcanzar al otro hasta lo mucho o poco que me haya alcanzado amar a mí.

Y así mi intención ya no es darle mi corazón a alguien, sino nutrirlo tanto que me alimente a mí y a cualquiera que se acerque libremente y con amor al centro de mi pecho.

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Ilustración personal

Ya no hay sueños. Ni rescates.

Hay hombres que sueñan, que reposan adormecidos sobre una cama esperando que la vida llegue y les insufle ese alma que les falta.

Hay mujeres que sueñan, que creen que ellas pueden soplar en la boca de ellos esa vida que ellos creen no poseer.

Y hay relaciones que se rompen, pues un hombre dormido poco puede hacer con una mujer que sueña despierta; y un hombre acobardado pocas aventuras puede tener con una mujer que disfruta haciéndose rasguños en la selva.

Las historias no siempre son como las cuentan. Hay muchos hombres princesa esperando ser rescatados mientras reposan en su cómoda mirando por la ventana.

Y hay muchas mujeres caballero que creyeron que su llamado era ir al rescate de aquellos seres que siguen dormidos.

Sin embargo, es mejor dejar las princesas, los caballeros y los valerosos rescates para los cuentos; y vivir una vida en la que uno mismo se encargue de abrir sus propios ojos; sin esperar que venga otro a abrírselos y sin creer que, forzadamente, se los podrá abrir a los demás.

Yo ya salí de la torre y dejé de ser la princesa. Me subí a mi propio caballo y creí ser el caballero rescatador. Pero entonces entendí que por ser fuerte, valiente y libre, no tengo porqué ir a la búsqueda de los otros, especialmente, de aquellos que siguen sumidos en su deliberado sueño.

Cada uno es responsable de sí mismo. Parto con mi caballo a lugares lejanos. Y, en el camino, espero encontrar a otras almas valientes y libres como yo que hayan decidido, por sí mismas, vivir una vida llena de placer, amor y significado.

DAME TU MANO

Estos días me he sentido muy sola. La sensación de vacío me ha pillado desprevenida y desprovista de armas y entretenimientos que desviaran hacia ellos mi mirada.

De repente, sentí un vacío en mi interior. Era grande. Ocupaba el centro de mi cuerpo, como desde arriba del pecho hasta la zona del ombligo. No había nada. Ni nadie. Solo yo con mi hueco. Con el hueco más frío y aterrador jamás sentido.

Estaba en una habitación de un hotel de paredes blancas y colcha blanca, había aire acondicionado que hacía el ambiente todavía mas gélido e inabarcable.

Solo la media copa de vino tinto que me había bebido parecía haber dado el suficiente calor a mi interior como para animar a todas mis lágrimas a arrojarse a la nada de aquella habitación desangelada. Locas lágrimas que se asomaban desde mis ojos y saltaban asalvajadas y acobardadas como alguien que saltara de un edificio en llamas.

Allí, sin interior, sin entrañas, sin mí pero con manos, pude agarrar el móvil. Le escribí a él. Él es un mejor amigo de los últimos 5 años que ha estado muy distante últimamente. Su desinterés y su lejanía tanto emocional como física, me habían llevado a ignorarle de igual manera, abandonando la ilusión de que esta amistad que tanto valoro pudiera seguir a flote.

Pero los 10 centilitros de vino en un cuerpo vacío y nada acostumbrado al alcohol, me llevaron a escribirle, a pedirle, a rogarle, a suplicarle… A mendigarle un poco de amor y cariño.

Asustado y asombrado, saltó al ruedo para decirme lo mucho que me quería, lo mucho que valoraba nuestra amistad, las ganas que tenía de verme, de escucharme, de compartir largas charlas juntos…

No sé si eran palabras de realidad o ficción. No sé cuánto duran relaciones de amistad en las que solo uno participa de forma activa. Tampoco sé qué espero de él y si debo dejar marchar y marchitar aquellas cosas que no se riegan por sí mismas.

Y hoy sonaba la canción de Ben Harper de “Waiting for an angel” y escuchaba como decía “no quiero caminar solo. Porque no quiero caminar solo, dame tu mano”

Y eso digo yo: DAME TU MANO. Porque no quiero caminar sola.

DUELOS

Hay alguien que conozco que hoy se encuentra decaído, triste, sin pasión ni ganas. Me pregunto qué habrá dentro de él: ¿desasosiego?, ¿ira?, ¿rabia?, ¿impotencia?, ¿contención?

El tiempo que pasamos juntos chocábamos bastante pues él es una persona que no expresa de manera habitual sus sentimientos. Si se siente mal, te lo comenta: “me encuentro mal…” pero seguidamente le añade la coletilla de “pero no es nada, pronto estaré bien”.

Echarle sacarina, azúcar, extra de miel o cualquier sucedáneo que reduzca el sabor de lo que estoy sintiendo; no es de mi agrado y lo intento evitar. Y, de la misma manera, si tengo la intención de comunicarme con alguien a corazón abierto, me gusta que esa persona no me endulce ni disimule lo que, realmente, está ocurriendo en cada parte de su preciado cuerpo. Quiero autenticidad, crudeza, naturalidad… no me gustan los “esto no es nada”, ni el “ya pasará”. Quiero la pureza de la emoción, la realidad que el otro esté sintiendo, quiero sinceridad y no ver muros por en medio.

Si miro a los ojos a alguien y le quiero ver, es para tenerle conmigo al completo. No llevo gafas de sol o, por lo menos, intento no hacerlo. Hasta el momento ninguna reacción mostrada por alguien ajeno a mí, me ha provocado ninguna ceguera.

Sé que duele sentir, sé que en ocasiones se hace insoportable. Pero, ¿qué me decís de reprimir esas emociones? ¿Qué creéis que ocurre cuando el tiempo pasa y acumulamos, una detrás de otra, esas sensaciones que no queremos aceptar? ¿No es más doloroso estar dormido? ¿No acabamos convirtiéndonos en autómatas carentes de pasión y de verdad?

Y no quiero ir a su rescate, lo prometo. Pero sí quiero estar allí junto a él. Y traerle a mi regazo y abrazarle. Y dejarle ser quien es. Y poner un jarrón que recoja todas sus lágrimas y entregárselo a él para que lo estampe contra el suelo si eso es lo que necesita.

Me gustaría que entendiera que ser humano es igual a recibir lo que hay en el mundo. Que por mucho que agachemos la cabeza, no vamos a dejar de sufrir. Que el sufrimiento es legítimo y parte del crecimiento y que, por favor, lo mire de frente para poder disminuir su intensidad.

Pero estoy en este proceso de dejar a cada cual por sí mismo y por ello me freno en este impulso de querer ir a lamerle sus heridas. Pero iría, ¡vaya que iría!, a mirarle a sus ojos y a hacernos entender, mutuamente, que la vida son dos días y que en ellos hay tiempo para varios duelos internos y para varias muertes propias también.

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JARRONES DE PORCELANA

¿Cuántos jarrones de porcelana se tienen que romper para que finalmente nadie tema volver a estar a tu lado? Como te comentaba, tantas cosas han caído de mis manos que ya comienzo a rendirme al hecho de que no hay nada en esta vida que yo posea.

Por ello, por tan bello conocimiento de que nada es mío y nada me pertenece, puedo entregarme a ti, amado mío. Porque nada es tuyo, yo no soy tuya; nada es mío, tú jamás serás mío.

Porque respeto el libre albedrío, porque consigo apreciar a los pajarillos volar sin conocer mínimamente hacia donde van a emprender su vuelo, porque el río suena y me lleva contenta de paraje en paraje… porque estoy entera y completa y, a la vez, vacía de toda posesión. Por todo ello, puedo ser yo: precisa y clara como la más diminuta e intensa de todas las expresiones.

Mi voz se hace un hueco entre las montañas, mis fluidos arrasan aquellas partículas que habían quedado un día clavadas en la tierra, mi pelo mece el viento que va entonando melodías para que los animales jueguen a esconderse entre sus susurros.

Y yo, erguida pero postrada, me rindo ante el destino. Agacho mi cabeza y apoyo mi frente sobre el suelo. Respiro, ya que es de lo poco que me queda. Y espero, para que Tú, hagas de este Paraíso en el que vivo, un lugar de tierra fértil y provechosa felicidad.

Sí, lo leí una vez en un fragmento de Tolstoi:

“He pasado por muchas vicisitudes y ahora creo haber descubierto qué se necesita para ser feliz. Una vida tranquila de reclusión en el campo, con la posibilidad de ser útil a aquellas personas a quienes es fácil hacer el bien y que no están acostumbradas a que nadie se preocupe por ellas. Después, trabajar, con la esperanza de que tal vez sirva para algo; luego el descanso, la naturaleza, los libros, la música, el amor al prójimo… En esto consiste mi idea de la felicidad. Y finalmente, por encima de todo, tenerte a ti por compañera y, quizás, tener hijos… ¿Qué más puede desear el corazón de un hombre?…”

DEJARSE AMAR

Una vez, cenando en un restaurante con la persona con la que compartía mi vida en aquel momento, escuché su voz que salía directamente de su corazón: “¿Sabes qué, Sandra? Lo más importante para mí ahora en el mundo eres tú. Lo que más me gustaría ahora y en lo que me quiero enfocar es en crear un proyecto de vida juntos”.

No habían pasado unos veinte minutos, cuando con aire dudoso y receloso le pregunté: “¿Tú me quieres?”.

Ví entonces en su cara un gesto de incomprensión y desolación. “¿Es que no has escuchado nada de lo que te he dicho hace un segundo?”, me dijo. A lo que yo respondí tímidamente: “Ah, si…. si…”

Este ejemplo que tengo grabado en mi memoria me recuerda siempre la tendencia que tengo a pensar que yo no soy digna de recibir amor de otras personas. Aquella noche, mi pareja había puesto el corazón en la mesa, pero yo ni siquiera fui capaz de atisbarlo.

Es importante saber cuando estamos en una relación con alguien que no se quiere a sí mismo o, más importante y creo que también diferente, con alguien que no concibe ser merecedor de amor por parte de los demás. Podrás construirle el Taj Mahal, cantarle una saeta cada noche, sorprenderle con tus mejores besos y cosquillas, agasajarle, adularle, adorarle… Cuando alguien no se considera como “un recipiente de amor”, no podrá apreciarlo por mucho que tú le des.

Digo que es básico saber esto, ya que se pueden perder muchas energías intentando enseñarle a alguien que es digno de amor. Siento decir que eso es algo que tiene que ver cada uno por sí mismo y no es la pareja la que tiene que encargarse de una responsabilidad que no le corresponde.

En mi caso, siento que hay mucho aprendido con la ecuación de ME QUIERES = ME NECESITAS que he mamado en casa. Otra ecuación que he vivido de cerca es ME QUIERES = TE ESTOY DANDO ALGO A CAMBIO. Así que, para mi mente es difícil entender eso de que “te quieran así porque sí”.

Estando en India fue cuando me di cuenta de esto. Los días que más niños se abalanzaban a mis brazos, eran los días que más me costaba aceptar el hecho de ser quien yo era solo por estar sintiéndome querida. Luego lo volví a ver una y otra vez y me daba cuenta que cada vez que alguien me halagaba o decía algo amoroso con respecto a mí, necesitaba “dejarlo ir” rápidamente porque sus palabras pesaban como losas dentro de mi alma.

Creo que me abruma ser importante para alguien. Y creo que es precisamente, porque creo que si me quieren es porque me van a necesitar. Me pongo con todo mi set “de trabajo” para complacer a esa otra persona que tanto me quiere, y me olvido de que su amor viene solo porque aprecia quién soy y no tanto lo que potencialmente le voy a dar.

Se me olvida que, cuando alguien me manda un beso, viene a darme un abrazo, me felicita con palabras de amor o quiere pasar tiempo a mi lado; no es porque QUIERAN ALGO DE MÍ sino porque simplemente aman lo que están viendo.

Dejarse amar tiene el objetivo de que te relajes en tu vientre siendo exactamente quien tú eres. Dejarte ser querido implica que no vayas enseguida a intentar darle algo a cambio a la otra persona solo por el hecho de que ella tenga ese sentimiento hacia ti. 

Alguna vez he caído en el error de DARLE mucho al otro, solo por no tener que soportar el dolor que siento al RECIBIR.

Recuerdo el día en que le dije a un hombre: “Perdona, hasta ahora te he hecho sentir que eras tú el que no sabía quererme. Pero, ahora me doy cuenta, que no eres tú el incapacitado para querer sino que yo tengo miles de muros para que tú puedas llegar a sentirte relajado a la hora de mandarme un simple beso”.

Cuando dibujo, casi siempre sigo al inconsciente, así que dejo que mis manos pinten por mí mientras yo me sorprendo con lo que se va dibujando. El otro día, pinté la ilustración que copio más abajo. Por fín, ya no pintaba a mujeres solas y heridas o a hombres malvados o inconscientes. Él estaba cerca de ella, abrazándola y queriéndola mucho. Lo más bonito que pude ver ahí, es que ella (yo) TENÍA LOS OJOS CERRADOS. Él la quería pero ella no lo podía ver. Sin embargo, él seguía recogiéndola entre sus brazos.

En este texto que escribo hoy, quiero pedir perdón a todas esas personas que sé que me quieren de verdad y me han querido. Porque a día de hoy, creo que sigo demasiado asustada como para atreverme a reconocer el hecho de ser amada. Todavía creo que tengo que hacer algo si tú me quieres y sería TANTO lo que tendría que hacer para compensar ese amor que tú me das, que prefiero que no me quieras. Mis ojos están cerrados pero te doy mis más sinceras gracias por estar ahí, mientras yo no me entero, queriéndome solo por ser quién soy.

“Te amo por lo que eres. No te amo por lo que haces. Así que no intentes modificar nada tuyo ya que hagas lo que hagas, seguirás siendo tú y, por ello, te voy a seguir amando.”

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Ilustración propia

 

AMORES PLATÓNICOS

Los amores platónicos e inalcanzables son aquellos que más obras de arte han traído a este mundo. A veces me pregunto si me enamoro de aquellas personas que más me convienen como pareja o, por el contrario, me enamoro de hombres inusuales que solo pueden aportarme amor esporádico pero grandes fuentes de inspiración. De momento no estoy capacitada para rechazar los torrentes de creatividad que me traen estas personas tan especiales y originales de las que me quedo sensorialmente enganchada, así que me temo que la estabilidad emocional con alguien deberá esperar. Mientras tanto seguiré pintando, bailando y escribiendo transformando el amor que surge del interior en lo que yo considero valiosas y espontáneas obras de arte. 

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Te tengo

No hay mayor descarga de emociones que cuando le dices a esa persona que tanto adoras que la quieres. Muy especialmente, si esa persona es alguien con quien te has distanciado por un tiempo debido a malentendidos o malestar general. No hay mayor regalo que ese momento en el que te das cuenta que a esa persona que evitabas, que ese ser humano que parecía ser causante de todo tu sufrimiento, es precisamente la fuente de esos bellos sentimientos que buscabas dentro de ti.

Creo que hay muchas ocasiones en las que acumulamos muchos sentimientos no expresados hacia otras personas. Precisamente, sentimientos de amor o de necesidad natural que tenemos con respecto al calor de los otros. Muchas veces no sabemos comunicar a la persona que tenemos al lado qué es exactamente lo que necesitamos o simplemente nos da miedo la reacción que ésta pueda tener por lo que decidimos acallar nuestros sentimientos verdaderos y guardarlos en nuestro interior. Así, las confusiones con los demás crecen y el muro que nunca quisiste que se creara entre tú y esa persona acaba por elevarse entre vosotros dos.

El tiempo pasa y cada uno dirige su mirada hacia otro lugar, el muro dejó de ser un sitio interesante en el que poner nuestra atención.

Por eso digo, que no hay mayor liberación, que el día en el que decides abrir un hueco en ese muro y susurrarle algo a esa otra persona. “Te quiero”, le dices suavemente. “Esa es la verdad. Nada de las otras cosas que pude haber dicho o hecho son ciertas si es que se alejan de lo que ahora mismo te estoy mostrando”. “Lo siento. Perdóname. Eres una persona esencial en mi vida. Y ha sido precisamente por eso que he tenido miedo. Por eso te digo que lo siento. Porque no he sabido mostrarte cuánto te quiero y me han faltado toneladas de valentía”. “Ahora lo entiendo, solo te tengo cuando verdaderamente me muestro y me entrego. Solo te tengo a ti cuando soy sincera con mis verdaderos sentimientos. Porque entonces te tendré a ti de verdad, a mi lado o lejos haciendo tu propia vida, pero te tendré conmigo, en mi regazo, nutriéndote de todo ese amor que de mí hacia ti sigue brotando y sin querer pedirte nada a cambio. Te quiero y, ahora sí, te tengo.”

loveforyou tierraenmispies.com

 

 

TRASCENDER

Hoy me gustaria dar Gracias a la Vida por TODO lo que me da. Me gustaria quererte con locura. Dar besos y mas besos sin parar. Me gustaria oler tu piel, sentirla con mis labios. Disfrutaria acariciandote el pelo, tocando suavemente tu frente. Hoy me encantaria tenerte cerca, a mi lado. Hoy te pediria que me acariciaras y me tocaras, que me guiaras, que me besaras.

Hoy es uno de esos dias en los que me gustaria verte la cara, sentir tu presencia junto a la mia. Hoy quiero respirarte, saborearte, escucharte con el corazon. Bailar al son de tu bella y eterna cancion. Entregarme. Abrir las piernas a lo desconocido. Recibirte sin tapujos, sin dudas, sin interferencias. Recibirte, abrirme a ti.

Mi cuerpo se siente entero, unido, preparado. Mi voz quiere alzarse alto. Y mis manos solo van hacia una unica direccion. Mi estomago por fin responde. Mis ojos vuelven a ver.

Que contarme nuevo a mi misma? Los pajaros vuelven a cantar y yo puedo escucharlos, el ruido de los coches y los tractores son parte de la melodia, se confunden con las campanas y las conversaciones de la gente.

Y, mientras tanto, yo sigo aqui sentada. A veces enamorada, otras veces, como sabes, asustada.

Y solo yo sere quien enjuicie mis sentimientos. Y solo yo sere quien ponga en duda la veracidad de los placeres que estoy recibiendo. Yo sere la que te haga saber que no hay mas que esas campanas que suenan, nada mas que la tinta que mancha el papel o el viento que mueve las hojas.

Yo te hare saber, yo me hare saber que tu experiencia, que mi presencia, son la pareja perfecta. Quizas uniendo experiencia y presencia pueda trascenderte a ti y llegar a ese lugar al que de tu mano me llevas. Y quizas entonces pueda sentir el calor que emana de la Tierra y unirme sin juicios a ella.

REFLEJO

Hoy te echaba de menos y necesitaba decirte cuánto te quería. Nunca sirvieron las palabras contigo así que decidí dibujar tu retrato. Este eres tú, sí, este eres tú para mí. Un acertijo, una adivinanza, una casualidad del destino, una alegría que encontré en el camino, mi más grande espejo y un divertido reto… Yo no sé porqué te quiero ni sé de ti que anhelo. Solo sé que de mí no desapareces y que te llevo siempre dentro. Te mimo, te abrazo, te beso; te cuido y te quiero como ese niño que me mostró mi vivo reflejo. Imagen