Llenar la vida

Me preguntas qué tal estoy y no puedo responderte. He cerrado los ojos y estoy en la oscuridad más extensa y sublime jamás hallada. Bebiendo de la fuente, de lo incierto, de manadas de dudas que arrasan pensamientos aleatorios que viajan sobre mí.

No puedo responderte, ni siquiera sé si hablas. Estoy perdida entre la inmensidad de la vida, escondida entre ideas y memorias, entre susurros que me otorgan palabras y me encuentran callada.

No sé, no veo. Solo habito un cuerpo mío que la vida llena; que rebosa emoción que alegría llaman. Y me fundo, diluida en latidos que, en amor, reclaman la divina presencia que de tu mirada emana.

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Bailando en Elche

Recién llegada de India y Nepal, me dispongo a traer a España, las clases de danza consciente que estuve impartiendo en India. Como he comentado en alguna ocasión, en esta danza, las personas nos dejamos llevar por el ritmo de la música, de nuestro propio cuerpo y corazón. No hay normas ni coreografías, solo el dejarse sentir por lo que late dentro y confiar en ello.

Las clases las estaré dando en Elche durante los meses de mayo y junio. Así que si estás interesado o interesada en probar este sabor a LIBERTAD y dejar brotar el calor que llevas dentro, escríbeme para reservar la plaza a mi e-mail personal: sandravicentemartinez@gmail.com

Dejo el cartel con toda la información necesaria.

Un abrazo y gracias.

Deseando compartir con todos vosotros.

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La vida misma vibrando

Andrea, Rachel y Sandra son tres chicas de entre 27 y 32 años que han pasado un periodo superior a dos meses en la capital del yoga, la meditación y la espiritualidad en India, Rishikesh. A ninguna de las tres le interesa realmente el yoga, la meditación reglada, ni la espiritualidad explicada; pero las tres están muy interesadas en conocer cuál es su esencia y qué es aquello que vibra en su interior.

Las tres han estado yendo regularmente, tres veces por semana, a las clases de danza consciente para mujeres que Sandra ha estado impartiendo en Rishikesh. Y las tres lo han dado todo en cada sesión. Cuando digo todo hablo de sudor, lágrimas, sinceridad y pasión en cada uno de los encuentros.

Ha sido precioso, desde mi punto de vista -el de Sandra- poder compartir momentos con ellas dos y con otras tantas mujeres que han estado viniendo a las clases. Mujeres, normalmente, o bien desconectadas de esta espiritualidad contada o cansadas de ella. Mujeres que no quieren pasar más tiempo sentadas y quietas esperando la iluminación en estado meditativo, o bien cansadas de la rigidez de un excesivo yoga, o reticentes a escuchar las opiniones sobre la vida que exponen algunos hombres con barba. Mujeres que lo único que quieren es expresarse, expandirse y salir de ellas mismas. Mujeres que precisan moverse desde lo que vibra dentro de ellas, mujeres que quieren descubrir su sensualidad, su belleza, su fortaleza, su pasión y su vulnerabilidad a través de sus propios sentimientos y movimientos. Mujeres reales y valientes que no buscan un camino escrito que seguir sino que escriben ellas solas con sus fluidos y cortantes movimientos los siguientes pasos a tomar.
Llevo varios meses impartiendo clases de danza consciente, estos últimos dos meses lo he hecho solo para mujeres. Y es, sencillamente, maravilloso. A veces siento que durante la clase me estoy bebiendo botellas llenas de vida. Es apasionante ver a la gente liberarse, expandirse por la sala, encogerse hacia dentro hasta encontrarse con la nada.
Simplemente una experiencia maravillosa. La vida misma vibrando sin necesidad de tener que esperarla o explicarla con herramientas ajenas a las que nuestro propio cuerpo alberga.

El baile de los 5 ritmos

Los 5 Ritmos de Gabrielle Roth es un tipo de danza que ha cambiado mi vida desde que comencé a bailarla. Se trata de una danza “emocional”, sin coreografía, completamente libre en la que se busca que tú te expreses tal cual eres, sin ningún tipo de máscara o tapujo. Una vez comienza a sonar la música, lo único que tienes que hacer es abrir tus oídos y corazón, dejarla entrar dentro de ti y poner en movimiento todo lo que ésta te provoque. Sin necesidad de copiar los movimientos de un profesor y sabiendo que todo es válido, simplemente déjate sentir y los movimientos llegarán por sí solos.

El baile de los 5 ritmos se compone de 5 ritmos diferentes que se suceden uno tras otro de tal forma que, si realmente te entregas a ellos, te llevarán de un estado de éxtasis a una completa calma y paz interior.

El primer ritmo que suena es FLUIDO. Este ritmo es el maestro que nos enseña a estar arraigados a la tierra y en contacto con nuestro propio cuerpo. Representa el comienzo de cualquier cosa en la vida y cómo conseguimos pasar del miedo a lo desconocido a la confianza de saber fluir de forma orgánica. Respirar, ser conscientes de nuestro cuerpo, sentir la seguridad de que la Tierra sostiene nuestro peso, sentirnos centrados y alineados con ella; estas son las primeras señales que nos indican que podemos empezar a fluir en el camino de la vida. Por tanto, si es la primera vez que vas a bailar los 5 ritmos solo en casa, comienza moviendo poco a poco tus pies, tus piernas, tus brazos, tu cuello… Comienza caminando lentamente por la sala en la que te encuentres; familiarízate con el lugar, siente tu propio peso, siente la seguridad de ser dueño de ti mismo… y una vez hayas calentado y entrado en contacto con la tierra (tú y el suelo), déjate llevar por la música en movimientos circulares, orgánicos y “sin fin” que te hagan sentir ese fluir femenino con el ritmo, con el suelo, contigo mismo.

Es un verdadero arte conseguir fluir en la vida. Es algo precioso ver como cuando los acontecimientos llegan, uno los sabe sortear, sabe fluir junto a ellos. Llegue lo que llegue, gracias a un estado de conexión y confianza con nuestro interior y lo que nos rodea, nos mantenemos tranquilos, seguros, respirando. Sin embargo, no solo de fluir se trata en esta vida, también queremos saber como darle forma. Cada uno de nosotros tenemos deseos, caminos que queremos explorar, decisiones que tomar, barreras que poner o romper… y es aquí cuando llega el segundo ritmo y maestro, STACATTO. La música comienza a sonar más cortante, más punzante; nos muestra que hay cosas que tienen comienzo y también tienen fin, nos conecta con nuestra fuerza interior y nuestra pasión. Notarás bailando este ritmo que tus movimientos son más definidos, más masculinos. Aquí encontrarás el arte de saber decir sí, de saber decir no, de aprender a poner tus propios límites, de ir en pos de lo que tú deseas, de hacer, de crear, de causar impactos, de dar forma a tu propia vida.

Una vez hayas terminado de definir tu personalidad y tu pasión en Stacatto, llegará uno de los más grandes maestros: el CAOS. Este ritmo llega gracias a la mezcla del primero y del segundo. En la vida queremos fluir (fluido) pero también tenemos reglas (stacatto), en nuestro día a día nos encanta la ternura de lo femenino (fluido) pero necesitamos también de las claves de lo masculino (stacatto), las cosas acaban (stacatto) cuando pensábamos que nunca acabarían (fluido),… Y es aquí cuando entramos en CAOS. Nos damos cuenta que las cosas no son exactamente como nos gustarían, ¿por qué dije esto si sentía aquello? ¿por qué paré aquella relación si lo que yo quería era continuarla? ¿por qué tengo este trabajo si yo siento que podría hacer este otro? ¿por qué digo esto y hago aquello?

El caos vivirá siempre con nosotros, hasta el fin de nuestros días, y de nosotros dependerá como relacionarnos con él.  Una opción es ignorarlo; podemos hacer que todo está bien en nuestra vida, cerrar los ojos al caos, ignorar que hay cosas que nos gustaría que fueran de otro modo y seguir hacia delante. De esta manera, aunque sonriamos de cara al exterior, será difícil que encontremos la felicidad plena interior. Hay otra opción, LA RENDICIÓN, rendirse al caos que siempre se manifiesta. Abrir los ojos en el medio de la tormenta y decir “sí, es cierto, esto es un caos”. Rendirse, entender que hay poco en esta vida que podamos controlar aparte de nuestro propio estado interno, entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad y con nuestra mayor función que es la de ser un mero observador. Dejarse llevar por las agua del caos, por el ritmo que mezcla los opuestos, bailar sudando nuestras contradicciones sin ningún tipo de control.

Durante este ritmo que suele ser muy rápido y retador, pon la mente en tus pies, olvídate de todo, solo entra en contacto con la música, no pienses en nada más, MUÉVETE. Y, ahora especialmente, no busques el movimiento perfecto, el que te va a hacer parecer que bailas bien, NO, ESO NO ES RENDIRSE AL CAOS. Rendirse al caos, es dejar que tus manos vayan a una dirección, tus pies hacia otra, soltar tu mandíbula, dejar caer el peso de tu cabeza, saltar, gritar, reir, sudar, expresar a más no poder toda esa energía interna que llevamos dentro. Este es el momento del éxtasis y la verdadera llave de la felicidad.

Y así, habiendo sudado y alcanzado el punto más alto de esta danza, llegamos al ritmo del aire, de lo liviano y lo ligero. Nada nos pesa, estamos libres, este es nuestro momento de expresar nuestro verdadero yo, somos una obra de arte en movimiento, hemos llegado a la felicidad que se respira en el ritmo LÍRICO. Canciones llenas de sentimiento, melodías repletas de sensaciones, sonidos que te moverán dejando que tu cuerpo disfrute al máximo de este momento de total creatividad. Juega, disfruta, fantasea dejando tu imaginación volar; eres aire, un niño volando una cometa, una niña con su vestido de princesa, un payaso rodeado de niños y adultos riendo.

La melodía lírica deja paso al último ritmo, la CALMA. Tu cuerpo cansado, extasiado y feliz, entrará en un estado de paz y completa relajación. Ha sido un gran viaje, el viaje de la vida se recorre cada vez que bailamos los 5 ritmos; por eso cuando llegamos a la calma solo nos queda ser, estar, respirar. Este momento es solo para ti y vive dentro de ti. Los pensamientos abandonaron tu cabeza hace tiempo, muy dentro de ti sabes que saltaste, lloraste, reíste, sudaste, tomaste tus decisiones, pensaste que te equivocaste, te arriesgaste, triunfaste, quisiste, te calmaste, amaste… muy dentro de ti viven todas tus experiencias y tú vives en calma con ellas. Durante este ritmo al que le llaman meditación en movimiento, solo quedas tú, tu centro, tu respiración.

Espero que te animes a probar esta danza. ¡Solo me queda desearte muchos momentos de éxtasis, felicidad, plenitud y libertad!

A continuación, algunos datos prácticos:

BAILAR EN CASA. Busca una hora para ti, encuentra un lugar donde puedas estar solo (no es necesario que sea un sitio grande), dale al play a alguna lista que tú hayas creado (abajo doy algunas sugerencias de canciones) y BAILA. (Puedes consultar este post en el que doy algunas pautas para bailar a solas en casa y, además, incluyo una playlist que te puedes descargar http://tierraenmispies.com/2014/06/24/bailar-a-solas-como-cuando-y-por-que/ )

BAILAR EN GRUPO. Hay talleres de fin de semana en todo el mundo, la gente que va es maravillosa y la experiencia es muy gratificante. Busca todos los talleres de 5 ritmos en www.gabrielleroth.com. Otros tipos de danza consciente que podrían gustarte son Soulmotion, Ecstatic Dance o Biodanza.  Si alguno de vosotros vivís en Elche o estáis de visita por India (Rishikesh) -mis dos lugares de residencia- yo suelo facilitar sesiones de danza consciente y meditación en movimiento influenciadas por la práctica de los 5 ritmos (podéis escribirme para más info a sandravicentemartinez@gmail.com)

¡ A bailar !

 

Vivir el presente

Hoy me gustaría hablar de lo potente y sanador que es conectar con el presente, con el ahora. ¿Cuántas veces nos pasa que llegamos físicamente a un sitio pero realmente no estamos en él? ¿En cuántas ocasiones estamos en un lugar y momento presente analizando lo que acabo de realizar o planificando lo que haré minutos después pero sin realmente enterarme de que está ocurriendo a mi alrededor?  El pasado ya pasó, ya no existe, no lo puedo tocar; el futuro es solo una ilusión, una esperanza. El presente es un regalo, es todo lo que tenemos.El presente nunca puede ser mejor que el que es porque el presente es el que es, no se puede cambiar. YA, es el presente y no puede ser mejor, YA es el presente. Y la vida es un continuo camino de YAS que pasan desapercibidos. Por ello, hoy me gustaría que durante el tiempo que estés leyendo esto, lo disfrutes al máximo, estés completamente aquí, con tu cuerpo, con tu mente y con tu corazón. Cuando dejes de leer este texto y yo deje de escribirlo, ya tendremos tiempo de hacer otras cosas en el momento presente, pero si hemos decidido estar aquí vamos a estar aquí al 100%, viviéndolo al máximo.

Mírate, obsérvate ahí absorto leyendo. Fíjate en la cara que tienes, en tu postura corporal. Sólo obsérvala, no la juzgues; abre tu corazón a recibir todo aquello que perciba de una forma nutritiva y enriquecedora. Y mientras lees esto, siente la planta de tus pies, siente el contacto con el zapato o con el suelo directamente; siente esa conexión con la tierra, la tierra que nos sostiene. Estés de pie o sentado, siente tu peso, la fuerza de la gravedad. Observa de reojo todo lo que te rodea, todo lo físico, lo material: tu ordenador, la sala o habitación en la que te encuentras, todo aquello que está ahí presente contigo… Eso que te rodea, ¿Qué te dice? ¿Qué significa para ti? ¿Por qué está cerca de ti en este momento presente? Toca algún objeto cercano o pon la mano sobre tu cuerpo y nota el tacto de la materia, de lo físico. Estás aquí y ahora. Estas aquí al 100%, entregándote a este texto, dejando que estas líneas entren dentro de ti y hagan mella en tu interior en este momento presente. No hay nada mejor que hacer que darle a estos segundos toda su significancia y para dársela, solo tienes que disfrutar de lo que tienes justo ahora, dar gracias e intentar aprender y absorber lo máximo de ello.

Y ahora que estamos los dos centrados, despiertos, abiertos y presentes; podemos meternos de lleno en el tema de hoy y aprender sobre como conseguir que cuerpo, mente y corazón estén dándolo todo por el ahora.

Piensa en aquellas noches que nada más tumbarte en la cama te das cuenta que, desde que te levantaste, no has parado ni un momento. Por costumbre, desde que el día comienza vamos con prisas a todas partes, siempre hay algo que nos está esperando o está esperando a que yo llegue y lo haga. Incluso, en los momentos de descanso o de pasárnoslo bien, la mente sigue recordándonos cosas que no debemos olvidar para el futuro o evaluando cosas que hicimos en el pasado. El problema está en que este tipo de días en los que no dedico ni un pequeño momento para mí y para el presente son muy habituales. Por ello, decidirnos a cambiar este aspecto y empezar a valorar el tesoro del ahora es un gran paso en nuestra vida. Algunos de los consejos que me doy a mi misma y que me gustaría compartir contigo son los siguientes:

–       Por la mañana, levántate con tiempo. Para ello, añade 10 minutos más a tu cálculo del tiempo que necesitarás para estar listo. Así, podrás disfrutar del momento de arreglarte tranquilamente y podrás desplazarte hasta los sitios (ya sea en coche o andando) disfrutando del camino, escuchando tu música preferida, disfrutando del paisaje o incluso haciendo alguna parada inesperada si fuera necesaria. Lo importante es que en vez de mirar el reloj, dediques esta primera hora del día a entrar en contacto poco a poco y pausadamente con lo que te rodea.

–       Para y estate contigo mismo. Los días que estás de un lado para otro sin parar o tienes muchas tareas que sacar adelante es recomendable que pares un momento y respires varias veces profundamente. Busca un lugar donde estés solo, cierra los ojos, toca alguna parte de tu cuerpo para “sentir que estás contigo mismo”, nota tus pies sobre el suelo y sobre la Tierra y sé consciente del Presente en el que estás. Respira varias veces profundamente hasta que notes que te has relajado.

–       Conectar cuando estás feliz. Conectar con el presente también es muy útil y valioso cuando estás en situaciones en las que te sientes feliz. Por ejemplo, si has quedado a tomar un café con tus amigos o estás en una agradable comida familiar; nota tus pies sobre el suelo, toca con tus manos algún objeto del lugar en el que estás, observa los sentimientos que tienes por esas personas que están ahora contigo, nota la brisa, percibe los olores, escucha bien todos los sonidos de alrededor y sé consciente de lo feliz que eres en el presente. Desde tu interior, congela el tiempo, saca una foto de ese momento y guardala como un regalo.

Estar conectados con el presente durante el día, no solo nos ayuda a vivir más tranquilos y relajados sino que nos hace mucho más sabios porque estamos en cada momento observando lo que ocurre y, por tanto, aprendiendo de ello.

Por último, me gustaría darte las gracias por haber estado aquí, conectado con estas palabras. Solo deseo que la próxima cosa que vayas a hacer justo ahora, le dediques todo el mimo y atención que se merecería algo que ya nunca se va a repetir. Disfrutemos del presente y del gran regalo que es la vida.