¿Quién soy?

Llegar a ese punto de humildad en el que decides mostrarte tal cual eres no es sencillo. No es fácil, en primer lugar, porque quien uno es parece variar con el tiempo.

¿Quién soy? Me hago esta pregunta porque mi mente no llega a creerse que yo sea tantas cosas en una misma persona. ¿Cómo es posible? ¿Cómo un solo cuerpo puede englobar tantas experiencias, emociones, sensaciones, identidades, percepciones? ¿Cómo en una misma existencia una puede saborearse en tantas texturas diferentes y bañarse en tal variedad de colores? ¿Cómo puede un mismo corazón sentir de maneras tan extremas y, a la vista, contrapuestas? ¿Cómo es posible que yo sea la misma que fui hace 20 o 10 años? ¿Cuál es el hilo que une todas mis experiencias? ¿Qué es lo que queda ahí dentro que me mantiene en una cierta coherencia? ¿Dónde está la base? ¿Dónde está eso que no cambia entre tanto cambio? ¿Quién soy yo? Repito.

Es complejo. No es sencillo. Serlo todo es extraño y poco manejable cuando uno se exige a uno mismo el autoconocimiento.

Todavía me juzgo, todavía me comparo, el juego en el que yo misma soy mi contrincante no ha acabado todavía. ¿Quién es esa que tengo enfrente a la que intento ganar? ¿Qué tengo en contra de mi misma? ¿Qué veo en ella que quiero derrotar? ¿A qué le quiero ganar la batalla? ¿Desde cuándo soy dos, tres, cuatro… mujeres a la vez en lugar de una? ¿Y desde cuándo entendí que debo destruirlas a todas ellas para poder ser coherente en el ambiente que me rodea? ¿Llegará el día que pueda integrarlas a todas en una sola? ¿Llegará el día que mi corazón se abra a amar a todas las partes que componen a mi ser de mujer? ¿Y el día que abrigue con mis amables brazos al hombre que vive fuera y dentro de mi misma?

Veo fotos de hace unos años para acá y mi cuerpo se descompone. ¿Quién soy yo?, me vuelvo a preguntar. ¿Y por qué esa que fui ya no soy y esta que soy no es quien era?

¡¿Cuándo llegará el día que entienda que yo siempre soy la misma, independientemente de lo que se cueza a mi alrededor o las emociones que pongan patas arriba los organizados órganos de mi cuerpo?!

Ese día no ha llegado y, por tanto, la pregunta insiste y no cesa. Así que yo me sigo preguntando:

¿Quién es esa?

Y, de repente, siento que necesito escupir mucha verborrea… Y es que esa que tienes delante está cansada de las etiquetas, de los deberes, del sistema… Está cansada de los juicios, de los roles, de los desprecios… Está cansada de la palabrería, de las poses, de la poca sinceridad,… Está cansada de los objetivos, de los caminos, del conocimiento… Está cansada de la luz, de la congruencia, de tener que saber lo que es bueno… Está cansada de sus propios miedos.

Esa que tienes delante quiere sacarse la mordaza de la boca y deshacer los propios nudos que puso en su cuerpo. Esa que tienes delante quiere ser libre en un mundo sin complejos, esa que escribe quiere sacar fuera lo que hay dentro, rugir ferozmente y que no sea sola en el silencio. Esa que busca respuestas quiere probarse como un animal en todo tipo de terrenos. Quiere ser roca, agua y fuego. Aventurarse en la selva de la vida. Ser valiente y decidida. Actuar, romper el hielo.

Abandonar el pueblo de la fantasía e integrarlo bien adentro. Utilizar mi imaginación como mi arma pero no como un cobijo de aislamiento. Dejar huella en este suelo.

Ser materia, encarnar mi cuerpo y no  ser solo fuente de conocimiento.

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Un buen viaje

¡Qué oportuno! Justo ahora iba a comentarte que podríamos irnos de viaje a lo largo de nuestra historia. Por favor, pon tu espalda un poco más recta, el pecho algo más abierto, levanta la cabeza, respira profundamente y prepárate para convertirte en un cazador de momentos llenos de significado. ¿Llevas una mochila? ¡Allá vamos!

– Descuélgate un momento la mochila vacía. Ábrela. Lo primero que meteremos y que quedará al fondo y muy protegido es un momento de nuestra vida en el que hayamos sentido muchísimo amor por alguien o por aquello que nos rodeaba. Un momento en el que sintieras algo tan grande e impresionante que por muchas palabras que emplearas, no podrías explicarlo. _ _ _ ¿Lo tienes? ¡Mételo en la mochila!

– Sigamos buscando. Ahora nos vamos a un momento de diversión plena, ¡de alegría! Todo tu cuerpo disfrutaba, reía, se sentía libre. Busca hasta que una sonrisa llegue a tu rostro…¡captúrala!  _ _ _  ¡Echa la mano atrás y guarda esa sonrisa en el bolsillo delantero!

– En el viaje de nuestra vida, hemos pasado por lugares y periodos, cortos o largos, en los que hemos sentido que estábamos donde el corazón nos pedía estar. Lo que hacía, pensaba y sentía se alineaba perfectamente con el entorno. Estaba donde quería estar y me sentía plen@. _ _ _  ¿Diste con ese sitio? ¡Nos lo llevamos!

 – A mucha gente nos hemos encontrado en nuestro camino. Ahora recuerdas aquella mirada, aquellas palabras, aquel mensaje que esa persona tan significativa siempre te enseñó a recordar.  _ _ _ Sabes que este mensaje no lo puedes perder. Busca un espacio seguro y déjalo en la mochila junto a las otras vivencias.

 – ¿Qué me dices de esos momentos en los que la imaginación volaba y solo existían castillos, trenecitos, príncipes y princesas?  _ _ _ Busca un juguete, un dibujo, una manualidad, un libro o cualquier pequeño objeto o recuerdo que esté lleno de la magia de la imaginación y échalo al equipaje.

 –  Un gesto pícaro y atrevido aparece en nuestra cara cuando recordamos momentos de “carpe diem” y locura expansiva. Minutos llenos de presente en los que no existía nada más que el ahora y en los que solo cabía el disfrute y la felicidad. _ _ _ ¡Atrapa aquel loco segundo con tu mano y no lo dejes escapar! Si te fijas, hay una doble tela dentro de la mochila que puede abrirse con una sutil cremallera. Abre tu mano y deja al segundo caer con cuidado. Cierra la cremallera.

 – Me gustaría que recordaras algún momento en el que hayas sabido pisar muy fuerte. Una etapa de tu vida, un pequeño periodo o una acertada decisión en la que dieras pasos firmes, seguros y dirigidos hacia tu objetivo. _ _ _ Tira la mochila sobre esas huellas fuertemente plasmadas sobre la tierra. Restriega la mochila sobre ellas y deja que se impregne de la esencia de nuestras decisiones, de nuestra fuerza interior, de todo nuestro valor y capacidad para dirigir nuestros pasos.

 – Agarra la mochila llena de tierra del suelo. Ábrela una vez más. Metamos dentro de ella: un libro, una película y cualquier otro objeto aleatorio que venga a tu cabeza (¿qué libro, película u objeto has elegido? ¿por qué?). _ _ _ Siente en tu espalda el placer de llevar estos tres objetos que tanto te han enseñado.

 – Estamos a punto de volver. Como muchas veces justo antes de salir de casa, sabes que falta algo más por meter en tu mochila. ¿Qué es? Párate, piensa… Hay algo que no podría faltar _ _ _  Disfruta metiendo en la mochila este último tesoro tan único, esencial y personal.

Emprendemos el camino de vuelta con nuestra mochila. El camino ha sido largo, lleno de experiencias y vivencias, repleto de personas y emociones. El camino nos ha enseñado en muchas ocasiones quiénes somos, por qué vivimos, qué es la felicidad, cómo es posible alcanzar nuestros sueños, qué es lo que queda y perdura, qué nos hace sentir y emocionarnos, qué nos empuja hacia delante, qué da sentido a nuestra vida, qué mensajes vale la pena recordar, qué palabras merece la pena mencionar, que gestos son los que hacen a nuestro mundo girar… El camino nos recuerda cada día quienes somos, qué no debemos olvidar.

Solo un pequeño consejo para ti. Rodéate de todo aquello que te recuerde quién eres en realidad, para qué estás aquí en este mundo, qué te hace emocionarte y ser feliz. Fotografías, postales, dibujos, collares, ropa, mensajes, objetos,… serán fieles compañeros de viaje que te guiarán por el camino qué más te convenga tomar. Déjate guiar.

Comparto 3 fotos. La mágica entrada de mi casa que, antes de salir y entrar, me recuerda aquello que es esencial en mi vida. La nevera en la cocina, un lugar donde voy colocando espontáneamente elementos que me recuerdan quien soy y quien quiero ser. Un collar muy especial que me trae toda la energía de la naturaleza y que procuro llevar a todo lugar donde crea que puede ser imprescindible.

Mmm… todo esto hace que me plantee la infinidad de objetos que tú podrías rescatar para que vuelvan a tomar un papel importante en el transcurso de tus días.

La opción libre de ser un genio

Los genios son aquellos que se liberan de los prejuicios y la mente convencional, que se desapegan de todo lo que ya viene estructurado a su alrededor y deciden explorar la existencia desde el plano de la intuición, la imaginación, la humildad y sobre todo desde la completa y total libertad. Para acercarnos a entender las reglas que rigen todo aquello que “es”, debemos resetear nuestra mente y adentrarnos en el Todo de la forma más pura que nuestra condición permita.
Cuando encuentro palabras de genios tan grandes como Einstein tengo un sentimiento que se contrapone: la alegría enorme de que hombres como él hayan pisado esta Tierra y hayan contribuido en Ella y la desazón de ver como muchos Einstein serían necesarios para que este mundo comenzara a regirse por lo auténtico y lo esencial. Firmemente creo que todos podemos ser Einsteins que atisbemos el conocimiento de la Verdad y que, de ese modo, contribuyamos a que nosotros y la gente de este planeta vivamos la vida de forma plena. Cultivar la humildad, dejar volar nuestra imaginación, abrir nuestra mente  a nuevas posibilidades, callar nuestra voz externa e interna para observar sin juzgar, desarrollar la libertad dejando a un lado prejuicios y personajes en los que nos encasillamos en la sociedad, rescatar al niño que llevamos dentro y, en especial, comenzar a cuidar y desarrollar nuestra capacidad de amar son algunas de las prácticas necesarias para empezar a entender y vivir la vida con la máxima claridad. Todos llevamos a un genio dentro, de nosotros depende dejarle salir a brillar.
A continuación, algunos escritos de Einstein que te podrán inspirar y que personalmente comparto y valoro enormemente. Gracias por estar aquí leyendo un día más.
  • “Un ser humano es parte de un todo al que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Este ser humano se ve a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones como algo separado del resto, en una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros como una cárcel que nos limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por unas pocas personas que nos son más próximas. Nuestra tarea ha de consistir en liberarnos de esta cárcel ampliando nuestros círculos de compasión que abarquen a todos los seres vivos y a toda la naturaleza en su esplendor”.
  • “La mejor emoción de la que somos capaces es la emoción mística. Aquí yace el germen de todo arte y toda ciencia verdadera. Cualquier persona a la que este sentimiento es ajeno, que ya no es capaz de asombro y vive en un estado de miedo es un hombre muerto. Saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la más alta sabiduría y la belleza más radiante, cuya forma bruta sólo son inteligibles a nuestras facultades pobres, este conocimiento, este sentimiento… este es el núcleo del verdadero sentimiento religioso. En este sentido, y sólo en este sentido, me considero un hombre profundamente religioso”.
  • “Dos cosas me inspiran sobrecogimiento: los cielos estrellados allí arriba y el universo moral interior”.
  • “La verdadera dificultad, la que ha decepcionado a los sabios de todos los tiempos es esta: cómo hacer de la educación algo lo suficientemente poderoso en la vida para que su influencia resista la presión de las fuerzas psíquicas elementales del individuo”.
  • “Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo”.
  • “Cuando me examino a mí mismo y mis formas de pensar llego a la conclusión de que el regalo de la fantasía ha significado más para mí que mi talento para absorber el conocimiento positivo”.
  • “La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional una sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra a los sirvientes y que ha olvidado los regalos”.
  • “El sentido común no es más que un depósito de prejuicios establecidos en la mente antes de cumplir dieciocho años”.
  • “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
  • “Lo único realmente valioso es la intuición”.