Para aquellos que me apoyáis

Hoy os escribo a aquellos que me apoyáis. Aquellos que os leéis mis posts, aquellos que venís a mis clases de danza consciente, aquellos que le dais a “me gusta” en algo que publico en facebook… Os escribo a aquellos que escucháis mis paranoias mentales y las transformáis en palabras de confianza, os escribo a los que siempre estáis dispuestos a dar un abrazo, a los que me miráis con ojos de amor, a los que vivís vuestra vida desde la presencia y autenticidad y me invitáis a hacer lo mismo… Hoy escribo a todos mis amigos: los conocidos y los no conocidos, los visibles e invisibles, los continuos y los discontinuos, los físicamente presentes y los virtualmente activos… Escribo a todas esas personas que en algún momento han susurrado palabras motivadoras en mis oídos, que han rozado mi cuerpo disimuladamente para indicarme el camino que se abría ante mí o que ni siquiera han necesitado mirarme fijamente a los ojos para saber que yo sola sabía lo que estaba haciendo.

A todos vosotros, GRACIAS, porque soy muy consciente que, sin personas como vosotras, no podría estar haciendo lo que me gusta hacer ya que, una de las cosas que adoro, es COMPARTIR mi camino con todos vosotros.

Gracias por estar ahí, de manera completamente PRESENTE mientras camináis vuestros propios caminos. Gracias por reflejarme mi grandeza y mi pureza, gracias por ser un espejo tan limpio en el que poder conocer mi propia verdad.

¡GRACIAS!

REFLEJO

Hoy te echaba de menos y necesitaba decirte cuánto te quería. Nunca sirvieron las palabras contigo así que decidí dibujar tu retrato. Este eres tú, sí, este eres tú para mí. Un acertijo, una adivinanza, una casualidad del destino, una alegría que encontré en el camino, mi más grande espejo y un divertido reto… Yo no sé porqué te quiero ni sé de ti que anhelo. Solo sé que de mí no desapareces y que te llevo siempre dentro. Te mimo, te abrazo, te beso; te cuido y te quiero como ese niño que me mostró mi vivo reflejo. Imagen

Mirarse en el espejo

Cuando estés frente al espejo, mírate con tus propios ojos y sé consciente del momento. Date cuenta si son esos tus ojos los que te miran o si, más bien, son los ojos de otra persona o los ojos críticos de algún ideal ilusorio que tú has configurado. Muchas veces, cuando estamos frente al espejo, nos miramos con los ojos de los demás, de aquellos que más queremos, de aquellos que más nos han influenciado o simplemente, con los ojos de la sociedad. Otras veces nos miramos con ojos críticos que se han formado a base de opiniones escuchadas, estándares marcados o  imágenes de la prensa. En todas aquellas ocasiones en que nos miramos “desde el exterior”, desde “cómo se me ve desde fuera”, desde “cómo debo ser o parecer”; en todas esas situaciones no son realmente nuestros ojos los que nos miran.

La próxima vez que estés frente al espejo, sé consciente del momento y de la persona que tienes delante reflejada. Acércate a ti misma, mira DENTRO de tus ojos, sumérgete suavemente en tu interior, en tu esencia. Reflexiona sobre quién eres, cómo has llegado hasta aquí, pasea lentamente por los años ya pasados hasta llegar a este momento. Y mírate. Mirando tu alma, observando con delicadeza tu interior, serás capaz de ver realmente tu imagen exterior. Y en ese momento, podrás ver toda la belleza que emanas. Solo cuando la belleza de tu presencia en el espejo te deje cautivada, solo cuando el amor que sientes por ti misma recorra cada poro de tu piel y se refleje en tu mirada, solo en ese momento te estarás mirando con tus propios ojos.