EL MODELO FAMILIAR

Estando en India, colaborando en un orfanato donde hay niños entre tres y veinte años, supe que una de las niñas más mayores había recibido la visita de sus sponsors, es decir, de sus padrinos italianos que habían estado aportando el dinero necesario para sus estudios los últimos diez años. Ahora que ella ya se hacía mayor y tenía que decidir entre ir a la universidad o ponerse a trabajar, sus padrinos le habían comentado que tenían un futuro pensado para ella: viajaría a Italia para hacerse cargo de los viñedos y las fincas familiares.

“Nosotros ya nos hacemos mayores, no tenemos hijos ni nadie que continúe llevando todo lo que hemos creado hasta el día de hoy. Queremos que nuestra niña apadrinada venga a Italia y se quede con nuestras posesiones”- me comentó la señora italiana en una cena en la que coincidimos.

El problema estaba en que la ahijada, aunque no se lo mostrara a sus padrinos, no parecía estar tan entusiasmada como ellos… o eso fue lo que me comentaron sus mejores amigas:

“Es que sus padrinos son muy posesivos. Cuando vienen aquí a India, solo quieren estar con ella. Le traen muchísimos regalos, la invitan a cenar todas las noches, pasan horas y horas a solas con ella… Sin embargo, nunca tienen un gesto hacia los demás niños o hacia sus amigas más cercanas… Tampoco creemos que le pregunten qué es lo que, realmente, ella quiere hacer con su vida”.

La conversación prosiguió y sus amigas acabaron llegando a la conclusión de que este comportamiento de exclusividad hacia los ahijados venía, especialmente, de padrinos italianos o españoles. Por otro lado, los padrinos americanos o del norte de Europa, cuando venían de visita, solían entregarse prácticamente por igual a todos los niños del orfanato y si organizaban algo, lo organizaban para todos.

Se me encendió la bombilla y no me hizo falta pensar mucho si sus conclusiones eran correctas o no… Son muchas las diferencias que se podrían encontrar entre un modelo familiar americano y un modelo familiar italiano o español. Y, sin duda alguna, la necesidad de posesión y exclusividad con respecto a los hijos que hay en España o Italia, no tiene nada que ver con el desapego con el que se relacionan padres e hijos en Estados Unidos.

Creo que tenemos que abrir los ojos al tipo de cultura en la que vivimos y cómo la familia juega un papel fundamental en ella. Por un lado, los españoles nos podemos alegrar y celebrar el hecho de poder contar con nuestro clan para disfrutar, reír y pasarlo en grande. También, podemos agradecer el hecho de que sabemos que la familia suele ser ese colchón que sabes que no te falla; de alguna manera, se puede llegar a sentir o a pensar que “teniendo una familia, uno no está solo”.

Sin embargo, por otro lado, también tenemos que tener en cuenta que las familias españolas juegan mucho con la posesividad tendiendo a esperar de los niños que continúen con los pasos de los padres; así como también hay mucha exclusividad hacia los miembros del clan lo que hace que haya mucha fraternidad dentro de la familia pero que el círculo quede cerrado para aquellos que son de fuera de ella.

A veces, me temo que los padres tengan a sus hijos como si fueran una extensión de sí mismos o, incluso, para poder tener a ese bebé a quién poderle inculcar y educar conforme a sus creencias y valores; creando un pequeño imperio en el que los padres, por fin, se sienten los reyes e imperan sus normas.

A mi me encantaría que, en lugar de ser tan familiares en el sentido estricto de lo que dice el “libro de familia”, fuéramos más familiares en el sentido amplio de la palabra. Me encantaría que uno pudiera sentirse tan papá o tan mamá de su hijo como del otro niño que juega en el parque, me encantaría que nuestra mirada como padres no solo estuviera mirando hacia abajo- hacia nuestro hijo- sino hacia el futuro en general- hacia todos los niños que uno se encuentra- y que nuestra mirada como hijos se ampliara a todos los adultos, más allá de nuestros padres, para tomar ejemplo, cariño y apoyo de quien más nos inspirara.

Desde mi punto de vista, falta comunicación entre familias- que no dentro de ellas- y falta apoyo a nivel comunitario en la sociedad. Cada familia vive dentro de su casa y nada se sabe de lo que pasa en la casa de al lado. Así, al estar tan íntimamente relacionados con nuestros familiares cercanos y tan poco conectados con la sociedad en general, acabamos hacinándonos con las cinco o seis personas más cercanas, sobrevalorando dichas relaciones, dependiendo completamente de ellas y creando, incluso, pequeños o grandes dramas.

Me da la sensación de que el vínculo familiar necesita ser revisado. Necesitamos seguir unidos pero añadiendo cierto entendimiento de qué es, precisamente, aquello que nos une. Y lo que nos une no es el hecho de ser todos iguales comulgando con las mismas normas y creencias que han ido inculcando los más mayores de la casa generación tras generación.

Necesitamos entender que lo que enriquece y une a la familia es, precisamente, LAS DIFERENCIAS que cada uno de los miembros aporta a ella. Y si, además, nos abrimos como familia a la diversidad que aporta la gran familia que es la humanidad, saldremos todos mucho más enriquecidos, beneficiados y liberados de tener que seguir patrones cerrados y anticuados.

Ejercicio:

Te invito a que hoy mires a tu hijo con nuevos ojos: ¿Qué tiene él para enseñarme a mí? ¿Cómo puedo enriquecerme con su propia visión del mundo?

Te invito a que mires a otro niño que no sea tu hijo: ¿Qué siento por él? ¿Quiero lo mejor para él? ¿Cómo puedo ser un ejemplo para esta pequeña persona?

Te invito a que como hijo mires hoy a tus padres con nuevos ojos: ¿Quiénes son ellos en relación con el resto de la humanidad? ¿Se corresponde lo que dicen con lo que sienten? ¿Cuál es su verdad más interna?

Te invito a que como hijo mires a otros adultos que te inspiren como si hubieran sido tus propios padres: ¿Qué camino podría seguir si tomara a este adulto como ejemplo? ¿Qué posibilidades nuevas encuentro ahora con esta nueva fuente de inspiración?

Te invito a que mires a la gente mayor que encuentres hoy como si fueran tus padres o abuelos, a la gente de tu edad como si fueran tus hermanos y a los niños como si fueran tus propios hijos. ¿En qué cambia tu vida? ¿Cuál es ahora tu rol en esta sociedad?

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