SER INOCENTE

Hay un concepto que tengo de mí misma que es el que más destruye mi relación personal y mi relación con los demás y ese es que “yo soy mala”. Una sabe que, para encontrar el momento en el que una misma se dio tal calificativo, debe ir con su mente a momentos de la infancia, debe sentir esa específica sensación en su corazón, cerrar los ojos y que la mente le lleve a ese momento en el que una se calificó a sí misma como mala persona.

Ese ejercicio de sentir y volver al pasado lo he hecho ya en varias ocasiones y mi mente me ha transportado a diferentes momentos. Desde mi propio nacimiento –cuando mi madre casi fallece a la hora del parto y fui recibida por mi padre, estando mi madre en un momento de vida o muerte- hasta momentos en mi niñez, como situaciones en las que yo me metía con niños en el recreo o situaciones en las que, sin haber hecho yo nada, era acusada por las monjas de mi colegio de ser una mala persona.

A veces este tema comienza a hacérseme pesado, sé que es algo que necesito solucionar en mi interior pues cuando uno piensa de sí mismo que es malo, indudablemente, pensará que no merece lo mejor que hay ahí fuera o peor, buscará cualquier tipo de castigo interno o externo. De hecho, intentará disculparse con cada ser humano solo por la presencia de su propia existencia e, incansablemente, intentará complacer a los demás para que estos le digan que es una persona estupenda. De hecho, evitará a toda costa que alguien se enfade con él y que le pronuncie las tan temidas palabras de: “¡Qué malo o qué mala eres!”.

Cansada ya de complacer y cansada ya de no tener barreras y límites- pues las barreras y los límites se hacen demasiado poderosas para mí y prefiero ponerme en un papel “más dulce” en el que hago de buena y dejo que todo entre en mi vida- me siento conmigo misma a reflexionar hasta qué punto la culpabilidad de ser uno como es puede ponerte trabas a la hora de vivir tu vida.

Sé que una de las desafortunadas lecciones que he aprendido durante mi infancia es a moverse en la vida siguiendo a tu propia culpabilidad, o mejor dicho, intentando evitar sentirse uno culpable. Así, en muchas ocasiones, se mencionaba en mi casa o en la escuela, la necesidad de hacer cosas por no tener luego remordimientos de conciencia, más que por hacer dicha cosa porque era lo que dictaba tu corazón.

Es necesario que nos demos cuenta cuando nos movemos atraídos hacia acciones o hacia otras personas por una sensación placentera y amistosa de amor o cuando comenzamos a actuar en la vida solo por estar seguros que “estamos haciendo las cosas de manera correcta y solo por no tener que enfrentarnos a la voz de la culpabilidad que venga de la sociedad o de la propia cabeza. Antes de hacer cosas poco auténticas, sin motivación real, sin vida y carentes de la emoción amorosa, debemos preguntarnos porqué las estamos haciendo. ¿Qué queremos evitar: que la sociedad nos refleje que somos malos y que luego yo a mí mismo me diga que las cosas no las estoy haciendo bien? ¿Por qué hago las cosas? ¿Desde dónde las hago? ¿Hay amor? ¿Hay confianza? ¿Hay presencia?

Digo que la culpabilidad es un tema enorme en mi vida y, como decía, cada vez que voy a buscar una situación o un por qué, la mente me lleva a decenas de situaciones diferentes. Puede que, más que algo que incumbe a mi historia personal, la culpabilidad sea algo que afecta a esta sociedad al completo y, por ello, esté yo mamando de este sentimiento y de este mandato de “ocúltate, tú no mereces”.

La culpabilidad es algo que está muy arraigado al suelo sobre el que estamos; desde tiempos inmemorables se ha tachado a millones de seres humanos de ser culpables. Por no mencionar, la culpabilidad existente según la Iglesia y muchas otras corrientes religiosas y espirituales por ser simplemente humano: pecador por nacimiento e impuro, especialmente, si eres mujer.

Siento a la culpa como un gran peso en mi espalda, que hace que vaya agachada y que, cuando levanto la cabeza, solo sea para sonreír. Siento a la culpa como a ese ser que pone sus pies encima de mí. Debido a la culpa, llevo un traje que me oculta que hace que poco muestre de lo que llevo dentro. La culpa ha sido para mí, ese burka que necesita ocultar la luz que se ha considerado el pecado.

laculpa

Decía el otro día que quiero saber que soy inocente. Sólo cuando uno sabe que es inocente es totalmente espontáneo. Sueño, desde hace varios años, con que salga de mí la pura ESPONTANEIDAD. No quiero censuras propias antes de soltar mis palabras, no quiero puertas cerradas a la hora de sacar mi expresión personal. Quiero que cada palabra que quiera ser dicha, salga al mundo exterior a recibir la luz y que cada gesto que mi cuerpo quiera hacer, sea expresado libremente a los ojos de la vida que es vista.

Me entran ganas de soltar alguna lágrima cuando me doy cuenta del extremo esfuerzo que hago por mostrarle al mundo que no quiero hacer ningún daño. Cuando, en lugar de vivir de lleno el amor que vive dentro de mí, me entretengo viendo como mostrar ese lado “bueno” que llevo dentro.

Eso es, si uno se empeña en mostrar que es bueno… ¿sabéis, quién me estéis leyendo, precisamente, por qué es? Uno no intenta mostrarse bueno si no cree que tiene que ocultar lo malo de su interior. Y yo estoy ya tan cansada…

En fin, el tema de la culpa sigue vivo por ahí. Yo lo veo paseándose entre la gente, escondido entre disculpas, oprimiendo al que no quiere ser visto, hiriendo el corazón de muchos seres dignos… Yo veo a la culpa a espaldas de gente que no lo sabe, pegada a personas que no lo merecen, haciendo de las suyas sin que nadie se entere…

Complacer, callarse, no sacar la voz, dejar que crucen tus barreras, tenerle miedo a la disciplina, evitar el orden… son señas de aquellos que vivimos asustados del poder- bien, de nuestro poder propio o del poder externo mal utilizado.

La paz es el más venerado de los estados. Para mí, paz y unión son lo mismo. Solo cuando estamos en paz, las contradicciones se encuentran fundidas en un mismo sitio. Y, cuando dos cosas que luchan, se dan la mano y hacen la paz, nos encontramos liberados, en un nuevo estado. Trascender la lucha, eso quiero yo. Encontrar el Significado.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s