AMO LO QUE RECHAZO

Últimamente, me estoy invitando a mirar más allá de lo que está por encima de mis pies. Me estoy invitando a echar un vistazo justo en lo que está por debajo del suelo que voy pisando. Quizás, esté empezando a encontrarme con eso que deliberadamente vive enterrado debajo de mí.

Entiendo que si está enterrado es porque ya ha sucedido, porque es pasado. Entiendo que es pasado pero, de alguna manera, sigue siendo presente pues me está ayudando a estar de pie, a tener una base sobre la que situarme y alimentarme.

Parece extraño pero últimamente veo que donde hay más dolor, hay más amor. Donde vive el rencor, se esconden sentimientos completamente aceptables que brotan de un corazón que languidece. Donde la rabia se oculta, se alza la voz de alguien que quiere ser escuchado y oído.

Por eso, cuando el otro día mi amigo me comentaba el odio que sentía por la esposa a la que está a punto de divorciarse después de quince años, yo pensaba: “¡Cuánto amor escondido debe haber ahí!”. O cuando otro día, me comentaba una amiga lo separada que necesita estar de sus padres para encontrarse ella bien, yo volvía a pensar: “¡Cuánto amor escondido debe haber ahí!

Me parece inconcebible lo inmenso que es ese amor que sentimos –todavía secreto a ojos del que no quiere ver- por aquellas personas que rechazamos. Sí, me parece deleitante pensar en la infinita fuente de cariño y el grandioso caudal de alegría que podrían desencadenarse si abriéramos las puertas a esas personas y a esos aspectos que intentamos desterrar de nuestras vidas.

Por eso, en este pequeño y corto post que publico hoy, me gustaría invitarte a mirar aquello que entierras. Aquello que, escondido bajo tus pies, sigue estando vivo y vibrante debajo de ti. Aquello que rechazas, aquello que no quieres. Y pienses: ¿Por qué no lo quiero? ¿Por qué lo rechazo? ¿Por qué lo aparto de mi vida?

Piensa qué esperas o qué temes de ello, en qué medida ese dolor no es amor, en qué medida ese resentimiento no es un maquillaje de algo más profundo que desearías que ocurriera entre tú y eso que destierras… ¿Qué hay de amoroso en eso que considero odioso? ¿Qué necesidad tengo con respecto a eso que aparto? ¿Qué tiene de bueno lo que califico como malo? ¿Qué vive dentro de eso que no quiero a mi lado que, de alguna manera, sigue estando a mi lado?

Recuerda que si realmente no amaras aquello que escondes, no lo esconderías.

Abre el baúl y BUSCA. Abre el baúl y ENCUENTRA. Abre el baúl y SACA.

Reencuéntrate con aquello que un día guardaste. Incorpora en tu vida aquello que un día rechazaste. Búscate a ti en eso de lo que decidiste apartarte.

Para sentirte en paz contigo mismo, debes ser UNO con el TODO: integrando, aceptando, incorporando, abriendo los brazos, recibiendo.. Para sentirnos unidos por dentro, necesitamos sentir que TODO lo que vemos fuera, está dentro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s