ASÍ FUE

Algo he de confesar y es que esa que conociste murió el otro día. Sus pieles se le cayeron y ella siguió andando. Todo fue muy raro. Sus ropas se desprendieron, sus apellidos se evaporaron. Mientras andaba caían tras ella libros que había estudiado, novelas que había leído. Atrás sonaban canciones que le habían gustado y se proyectaban películas que tanto había visto. De su mente salían ideas que un día le habían metido.

Fue extrañísimo. Le despojaron de sus gustos y le quitaron lo aprendido. Le borraron el pasado y le borraron el camino. Ella, sin embargo, seguía erguida con paso firme, sin dirección y sin destino.

Nada parecía inmutarle, la expresión de su rostro era la del vacío. Perdió la vida, perdió el sentido, su corazón gritaba en cada latido.

No puedo explicarlo, no puedo razonarlo, más créeme lo que te digo.  Ella murió el otro día y anda perdida sin sus abrigos.

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