Mirarse en el espejo

Cuando estés frente al espejo, mírate con tus propios ojos y sé consciente del momento. Date cuenta si son esos tus ojos los que te miran o si, más bien, son los ojos de otra persona o los ojos críticos de algún ideal ilusorio que tú has configurado. Muchas veces, cuando estamos frente al espejo, nos miramos con los ojos de los demás, de aquellos que más queremos, de aquellos que más nos han influenciado o simplemente, con los ojos de la sociedad. Otras veces nos miramos con ojos críticos que se han formado a base de opiniones escuchadas, estándares marcados o  imágenes de la prensa. En todas aquellas ocasiones en que nos miramos “desde el exterior”, desde “cómo se me ve desde fuera”, desde “cómo debo ser o parecer”; en todas esas situaciones no son realmente nuestros ojos los que nos miran.

La próxima vez que estés frente al espejo, sé consciente del momento y de la persona que tienes delante reflejada. Acércate a ti misma, mira DENTRO de tus ojos, sumérgete suavemente en tu interior, en tu esencia. Reflexiona sobre quién eres, cómo has llegado hasta aquí, pasea lentamente por los años ya pasados hasta llegar a este momento. Y mírate. Mirando tu alma, observando con delicadeza tu interior, serás capaz de ver realmente tu imagen exterior. Y en ese momento, podrás ver toda la belleza que emanas. Solo cuando la belleza de tu presencia en el espejo te deje cautivada, solo cuando el amor que sientes por ti misma recorra cada poro de tu piel y se refleje en tu mirada, solo en ese momento te estarás mirando con tus propios ojos.

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