CONSEJOS

El mundo de los consejos es un mundo de matices o más bien, los matices se encuentran en la forma en que nosotros mismos tomamos dichos consejos. Cuando alguien nos da un consejo, podemos optar por varias vías a la hora de recibirlo que son fiel reflejo de la conexión que sentimos con la persona que tenemos delante y de cómo nos encontramos interiormente.

Lo primero a tener en cuenta a la hora de escuchar un consejo es que “el mapa no es el territorio”. Esta premisa de la que se habla mucho en PNL nos viene a decir que lo que hay ahí fuera, cada uno de nosotros lo interpretamos de forma diferente según nuestras creencias y valores. Para que te hagas una idea, de toda la información que bombardea nuestra mente cada segundo, nuestro cerebro solo es capaz de captar entre un 10% y un 20% ignorando una parte enorme de lo que está ocurriendo en realidad. Es decir, para una misma realidad (un mismo territorio) cada uno de nosotros vamos elaborando nuestro mapa en función a la información que dejamos pasar dentro de nosotros. Por todo ello y concluyendo, cada uno de nosotros percibe una parte de la realidad según nuestra historia y circunstancias por lo que si tú le preguntas a dos personas que salen de una tienda de antigüedades qué cosas han visto y qué les ha parecido la tienda en sí, encontraremos opiniones que podrían ser incluso contrapuestas.

El darnos cuenta que la persona que tenemos enfrente no está viviendo exactamente la misma realidad que nosotros incluso aunque nos encontremos físicamente en el mismo sitio, es vital para compartir con esa persona una conversación que nos enriquezca a ambos.

Así, como comentaba, esto es lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de recibir un consejo: “me está dando este consejo según SU realidad, según SUS valores, según SUS creencias, según SU estado actual”. Una vez hemos entendido esto, podemos abrirnos completamente a escuchar este consejo pues sabemos que sus palabras se acercan más a lo que esta persona esté viviendo que a lo que esté viviendo yo. Eso sí, no estoy diciendo que no los escuchemos, al contrario, lo ideal es que nos abramos y aprendamos lo máximo de ellos sin dejarnos llevar por la realidad del otro.

De hecho, otra idea que me gustaría compartir, es la importancia de abrirnos a ese consejo, de escuchar con los oídos bien abiertos que nos están queriendo decir esas palabras. Muchas veces, mientras nos hablan estamos pensando “eso yo ya lo sé” o “no tiene ni idea” o incluso lo verbalizamos “no, si yo eso que me dices ya lo había pensado”. ¿Qué tal si en vez de tener un dialogo interno o externo dedicamos ese tiempo a buscar un nuevo aprendizaje? Se trata de no darnos por muy sabidos y enterados, si no de ser humildes e intentar sacarle el máximo jugo a unas palabras que aunque no sean nuevas para mí, sí lo pueda ser el significado que saque de ellas. Así, la próxima vez que me apetezca reafirmar mi inteligencia y decirle a alguien “no, si eso ya lo sabía yo”, intentaré callarme y buscar que pequeño tesoro puedo encontrar en el tiempo y espacio que esa persona está dedicándome a mí.

Uno de mis cometidos en este blog es plasmar cada uno de los consejos que me doy a mi misma en el día a día para que tú los puedas adaptar a tu realidad y sacar lo mejor de ellos. ¡Un día más, te agradezco tu presencia!

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